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Según un informe recientemente presentado por la Fundación Mapfre, alrededor de 68.000 españoles han sido víctimas en los últimos años un atropello. 13.500 de estas personas han resultados heridas de gravedad y 3.300 han perdido la vida.
En el estudio se apunta que el 60 por ciento de los atropellos se producen por infracciones, distracciones y velocidad inadecuada por parte de los conductores, y el 40 por ciento por imprudencias cometidas por los peatones, como cruzar por lugares indebidos y poco visibles. La mayoría suceden en la ciudad, a plena luz del día, en horario escolar y en los meses de abril a junio.
Menores y mayores de 65 años
Los principales afectados son menores de 14 años y mayores de 65 años, que sumados acaparan más de la mitad del total de atropellos. En este sentido, el estudio de Mapfre destaca que la reducción que se ha producido en los últimos años en el número de niños víctimas de un atropello mortal es mucho menor que la ocurrida en otros grupos de edad (adultos y personas mayores).
Cada dos semanas fallece un niño atropellado
Los datos del estudio lo confirman. Cada día, 20 niños resultan lesionados en atropellos; cada semana, cuatro resultan gravemente heridos por esta circunstancia; y cada dos semanas fallece un menor tras ser atropellado. Y resulta llamativo el dato de que el número de niños atropellados de manera grave o mortal casi triplica al de niñas, especialmente a partir de los 7 años de edad.
Casi todos en zonas urbanas
En términos generales, cerca del 70 por ciento de los atropellos a peatones se produce en zona urbana. El resto tiene lugar en carretera, especialmente en autonómicas de tipo convencional, con un solo carril para cada sentido de circulación, y cuando el peatón cruza la calzada fuera de una intersección.
Más peligro en semáforos y paso de peatones
En el 40 por ciento de los casos el atropello sucede en zonas con semáforos y pasos de cebra. También suceden en lugares donde los peatones consideran que están seguros, como aceras, refugios y arcenes de la carretera.
Horarios más peligrosos para cruzar
Las horas más peligrosas para los peatones menores de 14 años son las comprendidas entre las 2 y las 3 de la tarde y las 5 y las 9 de la noche. En el caso de adultos, los atropellos graves o mortales se producen en horas nocturnas, principalmente entre las seis y las nueve de la noche.
Los datos, por comunidades autónomas
Las tres comunidades con peores cifras de siniestralidad por este motivo son Cataluña, Madrid y Valencia, donde perdieron la vida y resultaron gravemente heridas 6.324 personas entre 2005 y 2009, y las que registran menos atropellos son Navarra, Cantabria y La Rioja. En términos de tasa poblacional, las comunidades donde más riesgo tienen los menores de sufrir un atropello son La Rioja, Castilla y León y Aragón, y donde menos riesgo existe es en País Vasco, Canarias y Navarra.
El objetivo de Mapfre
El objetivo de este trabajo de la Fundación Mapfre es analizar la siniestralidad de los peatones y aportar datos sobre las circunstancias en las que se producen los atropellos, los motivos por los que suceden, las comunidades con mayor número de víctimas, y las medidas que contribuyen a reducir este tipo de incidentes.
El director general del Instituto de Seguridad Vial de Fundación Mapfre, Julio Laria, ha destacado que para mejorar la seguridad de los peatones es necesario actuar en las siguientes direcciones: “convertir los entornos escolares en zonas muy seguras para los niños; retirar todos los objetos de la calzada que impidan la visibilidad de peatones y conductores, mejorar la iluminación de las vías donde más atropellos se producen, y seguir insistiendo en la necesidad de moderación de la velocidad, sobre todo en aquellas zonas con posibles conflictos entre vehículos y peatones”.
Impulsar las “zonas 30”
En este sentido, Laria apuntó los beneficios de medidas como las denominadas “zonas 30” urbanas o zonas de prioridad peatonal, donde los vehículos deben circular a velocidades inferiores a los 30 km/hora. También subrayó que es conveniente seguir insistiendo en la realización de campañas de prevención dirigidas a escolares, a ser posible dentro de los centros educativos, incluir programas de prevención en las empresas, y seguir colaborando con los ayuntamientos con el fin de promover campañas de concienciación y sensibilización.
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