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A tan sólo un año de que se cumpla el 100 aniversario del hundimiento del Titanic, no dejan de salir a la luz datos nuevos sobre la catástrofe en la que murieron más de 1.500 personas. Según un estudio de Allianz, la tragedia costó más de 25 millones de euros a las compañías aseguradoras de la época.
En el caso de Allianz, pese a que no fue una de las mayores aseguradoras de la catástrofe, afrontó los compromisos que le correspondían y cubrió los daños de sus asegurados por un importe cercano a los 700.000 marcos alemanes (más de 350.000 euros).
El barco más grande y lujoso de la época
Se trataba del barco de pasajeros más grande y lujoso de la época. En él embarcaron desde Southampton, Inglaterra, 2.223 pasajeros el 10 de abril de 1912. Sin embargo, el coloso 'insumergible' no pudo llegar a su lugar de destino, Nueva York, tras chocar con un iceberg en las costas de la isla de Terranova (Canadá) el 14 de abril y hundirse en aguas del Atlántico. Una de las causas del elevado número de víctimas fue que el barco sólo llevaba botes salvavidas para 1.178 personas. Sin embargo, sólo lograron salvarse 706 pasajeros.
Más de un millón en seguros de Vida
Como consecuencia, las aseguradoras de la época se vieron obligadas a cubrir daños por valor de más de 25 millones de euros, de los cuales más de 20 millones correspondieron a los pagos por el buque hundido y más de un millón a seguros de vida. Según Allianz, la situación fue particularmente dura para los seguros de transporte de objetos de valor. Pese a que compañías de todo el mundo contribuyeron a los pagos, la mayor parte fueron cubiertos por empresas británicas.
Punto de inflexión
Según Allianz, el desastre supuso un punto de inflexión en la historia de los seguros de transporte marítimo, siendo sus consecuencias discutidas en una conferencia internacional cuyas conclusiones se desvelaron en enero de 1914. Así, la comunidad internacional decidió establecer un servicio de patrulla internacional para informar sobre las posiciones de los icebergs.
Nueva normativa
Los armadores, por su parte, se vieron obligados a instalar sistemas inalámbricos de comunicación y se aprobó la obligatoriedad de realizar patrullas de incendios en los barcos de forma periódica. Asimismo, se fijaron nuevas normas de construcción para los barcos de vapor en trayectos trasatlánticos, aumentándose el número de botes salvavidas y mejorando y convirtiendo en permanentes las luces en las cubiertas superiores de los buques.
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