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Pere Navarro hizo estas declaraciones en el Foro de Nueva Economía. “La única forma de disciplinar el factor velocidad son los radares”, agregó.
El director general de Tráfico subrayó que la DGT mantiene “un debate importante, que no está cerrado, sobre cuál es el número de radares que deben tener las carreteras españolas y que esta discusión también se da en “los países más avanzados” de Europa. La Dirección General de Tráfico (DGT) establecerá un límite de radares en función del número de kilómetros de carreteras que hay en España.
Quieren cortarse un poco
”A los que trabajamos en seguridad vial nos gusta la idea de establecer un límite en función de la longitud de kilómetros de la red de carreteras y si quieres poner (un radar) en un sitio, vas a tener que sacarlo de otro sitio. Es una idea que se está conformando en Europa y está bien”, afirmó Navarro.
Aunque no dio datos de cuántos radares nuevos se instalarán en España en este año, dijo que no se deberían colocar más de 200. Señaló que “la velocidad es la asignatura pendiente” de España en materia de seguridad vial y se mostró contrario al aumento del límite de velocidad en las carreteras.
Un comentario muy criticado
Navarro señaló que se siente "cómodo" con que haya un radar "en una recta de una autovía", porque su función es precisamente que "las velocidades se cumplan" y "no tiene sentido" instalar un radar fijo en una carretera secundaria con una circulación por debajo de los 6.000 vehículos. Esto ha desatado numerosas críticas, porque conviene recordar que es donde se producen las tres cuartas partes de los muertos en carretera. De manera, que si sólo se instalan en las autovías, que son las carreteras más seguras, con un 10% de los accidentes graves, no parece que los radares se pongan por la seguridad de los automovilistas.
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