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La velocidad preocupa a la Dirección General de Tráfico. No está claro si es porque permite multar más que ninguna otra infracción o por lo mucho que el organismo vela por nuestra seguridad. Cierto es que hay excepciones: no es lo mismo que el exceso lo cometa el presidente de la Junta de Extremadura o el mismísimo Pere Navarro, director de la DGT, a que seamos el resto de los mortales los que pisemos el acelerador; a nosotros sí que nos va a resultar peligroso correr, pero sobre todo para la cartera.
Correr es lo más normal
El informe de la DGT correspondiente al periodo comprendido entre 2006 y el 31 de diciembre del 2009 deja claro que las infracciones por circular a una velocidad superior a la legal son las más frecuentes. Así que la DGT va a endurecer aún más la vigilancia para que no se le escapen los conductores a los que les gusta correr. Por este motivo se ha modificado la ley de Tráfico, recientemente puesta en vigor, y también por lo mismo entrarán en funcionamiento los radares de tramo. Antes de la crisis, la pretensión es que hubiera unos 2.000 puntos de control de velocidad en 2010; ahora se han rebajado las expectativas, pero la idea es que sean realmente efectivos.
Lo primero, los túneles
La DGT anunciaba hace meses que su propósito era comenzar a instalar los radares de tramo en los túneles más peligrosos, con el fin de seguir el criterio europeo de evaluación de túneles, que analiza periódicamente la seguridad de estas infraestructuras, altamente peligrosas.
De este modo, el túnel de Guadarrama, tendrá el primero de estos nuevos sistemas de vigilancia. Tras varios meses de pruebas y modificaciones legislativas, ya está listo el dispositivo en la autopista AP-6, a lo largo de los 3,1 kilómetros del tercer túnel bajo la sierra de Guadarrama.
Se prevé que el radar de tramo entre en funcionamiento en verano, coincidiendo con la operación de salida de vacaciones, no porque haya más posibilidad de multar, claro, sino para velar por nosotros.
Puesta en marcha
El presidente de Automovilistas Europeos Asociados, Mario Arnaldo, ha reclamado a los responsables de Tráfico que «no actúen a traición» y que anuncien con tiempo cuándo se pondrá en servicio el radar de tramo. Y la DGT ha dicho que sí, que lo va a hacer público con todo detalle.
De forma experimental, se ha empezado a controlar a los conductores también en las autovías A-2 y A-3, en las inmediaciones de Madrid, con este tipo de dispositivos, pero aún sin efectos sancionadores.
¿Cómo funcionan?
Estos radares son capaces de leer la matrícula de un vehículo al principio y final de un trayecto determinado y registrar la velocidad media y la hora precisa de su paso por el detector. Tienen una cámara para cada carril, y estarán instalados al inicio y al final del tramo, que tendrá una longitud de 3 a 5 km. Se podrán controlar tramos más lagos siempre que no haya salidas o incorporaciones en ellos.
Los radares van conectados a un servidor que almacena todas las imágenes del vehículo, la matrícula y la hora exacta hasta con milésimas de segundo. El dispositivo está conectado vía satélite y tiene una gran precisión, valora la longitud del tramo y el tiempo que tarda el vehículo en recorrerlo, calcula la velocidad media y, si es superior al límite establecido, las imágenes se envían a través de fibra óptica al centro de gestión, donde remiten las pruebas de la infracción a la oficina de tramitación de denuncias de León, que ya se venía ocupando de todos los excesos de velocidad captados por los radares fijos.
Nos van a avisar
La DGT va a anunciar que existe un control de velocidad, pero no si el radar es fijo o de tramo. La denuncia siempre será por mantener una velocidad media superior a la permitida. Tráfico dice que así el conductor no podrá alegar un momento de despiste. ¡Como si eso fuera posible! Ahora que ya prácticamente no se puede alegar nada y que lo que hay que hacer es pagar cuanto antes para que, al menos, nos descuenten el 50%.
¿Dónde está la diferencia?
Con respecto a los radares fijos y a los dispositivos móviles (los que llevan instalados los coches de la Guarda Civil), los radares de tramo tienen menos errores. El margen de error en un radar clásico podía oscilar en 10 kilómetros. Los de tramo calculan la velocidad media y rebajan el margen de error, sobre todo teniendo en cuenta aquellos conductores que sólo reducen la velocidad cuando saben que existe un radar y, acto seguido, vuelven a pisar el acelerador.
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