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La Unión de Guardias Civiles (UGC) propone a la Dirección General de Tráfico que los conductores con más ingresos paguen más caras las multas y que se penalice la reincidencia en las sanciones económicas.
"Queremos que las sanciones se adapten al salario del infractor", dice el sindicato de la Guardia Civil, en principio para favorecer a las personas con menos ingresos, sobre todo tras los recortes por la crisis económica. Por este motivo piden un estudio sobre el número de sanciones de tráfico y el nivel de los salarios de los infractores, ya que "Para un ‘mileurista’ una multa de 350 euros es una pasta y para una persona que gana 3.000 no es nada", aseguran.
Una multa diferente para cada modelo de coche
Proponen a consideración que quienes ganen más paguen las multas en relación a un 30 por ciento de su sueldo, mientras que a los de menor poder adquisitivo se les penalice en relación a un 10 por ciento del salario. También se habla de baremos según la gama del vehículo infractor, porque no se presupone igual poder adquisitivo al de un conductor de un coche de 30.000 euros que al de uno de 18.000.
Al parecer no es una medida original de “la España de Gila” en la que se está convirtiendo nuestro país en la última legislatura, ni de la demagogia endémica de nuestros sindicatos ya que, aseguran los autores de la propuesta esta fórmula “se realiza en los Países Bálticos". A lo mejor lo que se busca es batir el récord de la multa más cara del mundo, impuesta en Suiza a un conductor que excedió en 57 km/h el límite de velocidad con un Porsche, y que le ha supuesto 200.000 euros.
Patada al derecho de igualdad frente al delito
La reacción de los automovilistas no se ha hecho esperar y los foros de internautas están que arden. Lo de echar al rico a los leones ya no es un argumento motivante. La mayoría de los comentarios dirigen más sus críticas en que la propuesta de la UGC es una patada al derecho de igualdad frente al delito, amparado por la Constitución y por la propia definición de Justicia. Consideran en su mayoría que el delito y su castigo no pueden estar condicionados por razones de renta, sexo, raza, religión o ¡modelo de coche!
¿Quiénes son los ricos?
Los automovilistas también se preguntan quiénes son esos ricos que van a pagar más, porque al final los ricos no son Amancio Ortega, Emilio Botín y las Koplovich, que ni siquiera conducen porque tienen chófer; ni los dirigentes sindicales con coche oficial, sino la mayoritaria y maltrecha clase media. En este sentido muchos internautas piensan que con cinco millones de parados y la radical bajada de los sueldos, el “mileurista” al que hace referencia el sindicato de la Guardia Civil ya se puede considerar un ciudadano rico. Y si al “mileurista” se le penaliza en relación a un diez por ciento de su sueldo, lo lógico sería que los parados estuvieran exonerados de la pena económica e incluso de la sustracción de los puntos del carné, porque tampoco tienen la posibilidad de cambiar de chófer como los ricos.
Más recaudación, más comisión
Algunos conductores van más lejos en sus análisis y empiezan a expresar en los foros de Internet sus sospechas de que detrás de este aparente guiño a los más afectados por la crisis, castigando a hipotéticos ricos, hay una nueva vuelta de tuerca recaudatoria. Y no son pocos los que creen que el hecho de que tal petición venga de la propia benemérita hace pensar que esta nueva fórmula de recaudación podría favorecer, supuestamente, una soterrada política de incentivos que engordaría la hipotecada caja del Estado y las indecentemente exiguas nóminas de la Guardia Civil.
Una de cal y otra de arena
Del tema recaudatorio en las infracciones de tráfico se queja también el sindicato de la Guardia civil, en un intento de dar una de cal y otra de arena. Aportan como dato ejemplificador que en lo que va de año los positivos de alcoholemia han descendido más de un 20 por ciento en las carreteras gallegas, mientras que las multas puestas a través de radares crecen en más de un 30 por ciento. "Este último incremento es exagerado y sólo esconde un afán recaudatorio del Ministerio de Interior", asegura UGC. Los mandos ya no son tan flexibles
Las nuevas medidas y formas de recaudación explican este repunte, asegura el sindicato de la Guardia Civil. Los mandos ya no son tan flexibles con los límites de velocidad. "Antes poníamos las multas cuando se superaba en 20 km por hora la velocidad permitida, ahora el tope se sitúa en 11 kilómetros por encima de la velocidad permitida".
Por otra parte, las sanciones, que antes se notificaban al momento en el 70 por ciento de los casos, ya no se notifican "en ninguno de los casos" por órdenes expresas, por lo que la Unión de Guardias Civiles cree que "no realizamos nuestra labor de prevención" sino de "aumentar las recaudaciones de la DGT". Menos control para la Guardia Civil
Los Guardias Civiles se quejan también de que cada vez tienen menos control sobre el tráfico, lo que puede favorecer una mayor recaudación indiscriminada por parte de la DGT. Ahora son los ingenieros civiles de Tráfico los encargados de elegir los puntos exactos de colocación de los radares, tarea anteriormente realizada por la Guardia Civil que defiende conocer mejor la carretera en relación a su riesgo y no a las “pilladas”.
“Cazado, multado y avisado”
La Unión de Guardias Civiles ya ha lanzado propuestas concretas al respecto de esta cuestión: "Queremos que los propios agentes marquen los controles de velocidad, que las sanciones se cumplan al momento: cazado, multado y avisado... a eso le llamamos precaución y lo contrario es injusto".
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