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Al parecer, es el segundo mayor plan de Europa en cuanto a subvención económica; sólo Francia está por delante, con 9.220 millones de euros.
El Plan se esperaba con ilusión, pese a lo tarde que llegaba y a la falta de reflejos de quienes tenían que haber tomado medidas a tiempo para no dejar caer el sector. Sin embargo, nada más aprobarse, arreciaron las críticas de la mayoría de los afectados.
De entrada, los fabricantes de vehículos, en una circular interna, han calificado la cifra de 4.000 millones de “cosmética”. Según afirman, sólo la mitad, 2.000 millones, van dirigidos realmente al sector. El resto es para inversiones del Ministerio de Fomento que potencien el transporte de mercancías por vía ferroviaria y proyectos de investigación del Ministerio de Ciencia e Innovación.
Los fabricantes de automóviles dicen que el Plan no ha recogido prácticamente ninguna de sus sugerencias, es decir, que no ha tenido en cuenta la voz de los propios afectados. Una de las peticiones que hacían es que se dieran ayudas directas a la compra de un coche. Dado que el plan VIVE, destinado a ayudas a la financiación de coches que cumplieran con estrictos requisitos medioambientales, ha hecho un ridículo espantoso y no ha servido para nada, se pedía volver a el plan PREVER, que tan buenos resultados dio en su momento. Pero no. Y eso que seguro que saben que, en Alemania, la medida de dar 2.500 euros por comprar un coche nuevo y achatarrar el viejo ha provocado colas en los concesionarios.
Una cantidad de la dotación de este Plan se destinará a la adquisición de vehículos eléctricos y la creación de puntos de recarga. El programa piloto, que pretende tener 2.000 coches eléctricos en circulación para el año que viene, cuenta con una dotación “del todo insuficiente”, según los fabricantes de vehículos. En Francia le han dado 300 millones a ese mismo proyecto para el que aquí se conceden 10.
El director general de Faconauto, la Federación de Asociaciones de Concesionarios de la Automoción, ha dicho que el Plan es un “parche” y que de integral no tiene nada, sino que es “muy parcial”, porque deja fuera a numerosos sectores implicados y no cubre las necesidades actuales.
Ganvam, la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios, ha tildado el plan de “preocupante”, ya que no incluye medidas de apoyo al sector de la distribución, que está cayendo en vertical y que amenaza 30.000 puestos de trabajo.
Anfac, la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones, dice que “se ha perdido una oportunidad para poner en marcha medidas que incentiven la demanda”, porque el Gobierno apoya a las empresas que mantengan el empleo, es decir da ayudas a la producción de un sector que no vende un colín, pero no a los posibles compradores.
Está por ver si este Plan Integral de Automoción servirá para algo, pero lo que está visto es que no le ha gustado a nadie.
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