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Según sus estudios, hay situaciones que duplican o incluso triplican el riesgo de sufrir un percance, como “el paro, los problemas laborales, la muerte de un ser querido o un divorcio”. El presidente de Fesvial, Luis Montoro, que es catedrático de Seguridad Vial, ha presentado una campaña que tiene el poético lema de “Mantenga la calma, el estrés estrella”.
Pere Navarro, director general de la DGT, ya nos había advertido de que ahora hay más accidentes porque los conductores van pensando en la crisis y se distraen, según sus propias palabras, “la preocupación por la situación económica afecta a la atención y concentración que exige la conducción”.
El ministerio de Trabajo e Inmigración ha dicho que el 43% de los profesionales del volante tienen estrés siempre o frecuentemente, debido a “la ansiedad que genera el propio tráfico y la presión por llegar a tiempo”. Es normal que este gremio se estrese aún más que el resto de conductores, porque la amenaza del carné por puntos a ellos les supone perder su empleo, o la normativa de hacer paradas obligatorias es de difícil cumplimiento en un país en el que apenas existen áreas de descanso.
Un estudio publicado en la revista científica Particle and Fibre Toxicology revela también que conducir nos estresa porque las emanaciones tóxicas de los coches son estresantes. En sólo 30 minutos expuestos a estos gases surge un cuadro de estrés y se ve afectada la forma en que el cerebro procesa la información.
Otra investigación del Instituto Epidemiológico Helmholtz Zentrum de Munich ha llegado a la conclusión de que conducir provoca infartos y que el tráfico está relacionado directamente con los problemas cardiovasculares.
"Una calzada en mal estado, zonas de obras, los atascos o una situación meteorológica adversa también producen estrés", dice el presidente de Fesvial. Sí, claro. En realidad, ya sabíamos todo esto y mucho más. Los conductores notamos cómo nos da taquicardia el ver en el horizonte a la Guardia Civil, adivinar la existencia de un radar, los inverosímiles límites de velocidad, los puntos negros, la falta de indicaciones para llegar a los sitios, la señalización confusa y contradictoria…
Pese a que conducir es, como queda demostrado, una actividad estresante en sí misma, los españoles nos desestresarnos en Semana Santa metiéndonos todos a la vez en el mismo embotellamiento de salida y de regreso. Menos mal que Fesvial nos ha dado unas valiosas recomendaciones para combatir el estrés, como son:
1. “No ponerse metas inalcanzables, no mirar el reloj constantemente en el atasco, no fijarnos una hora de llegada”. O sea, que nada de querer llegar Valencia en tres horas porque lo más probable es que tardemos ocho.
2. “Evitar tocar el claxon o hacer gestos hostiles a los ocupantes de otros coches porque eso produce más estrés”. Es decir, que tenemos que portarnos bien, porque la resignación parece ser un remedio eficaz contra los ataques de nervios.
3. “Poner la radio para evadirnos”. Aquí suponemos que debería haber dicho “a excepción de las tertulias políticas”, que tanto nos sacan de quicio.
4. “Rebajar el consumo de bebidas estimulantes como el café”. A Fesvial le ha faltado añadir “Y tomarse una tacita de tila”, ya que su estudio ha sido patrocinado por la marca Pompadour.
Después de estos consejos, si usted se estresa es porque quiere. |