|
Entre el pasado lunes día 7, día en el que entró en vigor la controvertida normativa sobre el límite de velocidad a 110 Km/h, y el domingo 13 los radares fijos de las autovías y autopistas españolas “saltaron” 2.082 veces, lo que significa un 62 por ciento menos que la media de las tres semanas anteriores, cuando la cifra había sido de 5.507.
Pero el efecto disuasorio de la mejor campaña que jamás hubiera soñado la DGT ya se había hecho notar antes del día 7. La semana del 14 al 20 de febrero hubo 5.857 multas; la siguiente, del 21 al 27, 6.335. Hasta aquí, las estadísticas mantienen la tónica habitual. El 25 de febrero se anunció que el Gobierno bajaría la velocidad para reducir el gasto de gasolina ante la crisis en Libia y el repunte en el precio del petróleo, y, a la semana siguiente, en pleno debate y antes de la entrada en vigor de la norma- los radares hicieron 4.329 fotografías, casi un 30 por ciento menos que en los siete días anteriores.
Explicación A: maniobra de limpieza política
Desde la DGT matizan que estos datos «no se pueden tomar como referencia porque es un periodo muy corto», pero no dudan en hacerlos públicos, en lo que para muchos parece un una maniobra de limpieza de imagen, tras las críticas recibidas por el Ejecutivo Zapatero de las que asociaciones de automovilistas y conductores en general que apuntaban el carácter recaudatorio del nuevo límite de velocidad.
Para la DGT y el Gobierno en general la población ha entendido la importancia de ahorrar combustible y colabora activamente levantando el pie del acelerador. Pero al parecer la buena voluntad ciudadana se explica con una posible programación rotatoria de radares inoperativos que han hecho reducir drásticamente el número de matriculas con una intención evidente.
Explicación B: miedo a más multas
No excluye a la anterior. Para los conductores fue tan evidente que lo que se buscaba con la medida era sacar dinero extra a golpe de “foto finish” que no han querido correr ningún riesgo.
Explicación C: boicot a la recaudación
Tras la tercera explicación hay una intención colectiva de hartazgo político, que ha tomado la medida como un arma arrojadiza contra las intenciones gubernamentales, prefiriendo reducir la velocidad con tal de que el Ejecutivo no cobre ni un euro más a base de penalizaciones, decretos y prohibiciones absurdas.
Menos velocidad, más accidentes
Lo que sí ha ocurrido con la imposición de velocidad es un aumento de los accidentes mortales y el número de víctimas, un hecho a todas luces contradictorio respecto a la sorprendente bajada de infracciones por exceso de velocidad. Según datos de la propia DGT, el total accidentes mortales en el mes de marzo hasta el día 22 de marzo ha sido 74, 6 más que el año anterior en el mismo periodo, lo que supone un 80,82 por ciento más. En cuanto al total de víctimas mortales se han computado 79 casos, 8 mas que en el ejercicio anterior, significa un 11,27 por ciento más. De esto la DGT no ha dicho nada.
Los ojos puestos en los velocímetros
Para las asociaciones de conductores el motivo de este aumento está en la dificultad de adaptación a una velocidad para la que no está preparado ni el cerebro del conductor ni los automóviles. En esta valoración también hay varias explicaciones. Por un lado que los conductores estén más pendientes del velocímetro y del testigo de consumo de combustible que de la propia carretera, con el consiguiente riesgo. La segunda explicación ya la dijo Alonso en una criticada declaración: conducir a 110 en autopistas preparadas para 140 lo único que produce es somnolencia.
El límite de velocidad provoca más averías en los coches
A todo esto hay que añadir un dato que posiblemente no sepan la mayoría de los conductores, y es que el límite de velocidad a 110 no es bueno para la salud de los motores. El motivo principal, según REGV, empresa del sector de las garantías mecánicas, ya que la mayoría de coches producidos en Europa “se han diseñado para circular a una velocidad de entre 115 km/h y 130 km/h en trayectos largos”. Al bajarse esta media a “entre 105 km/h y 115 km/h podrían producirse estas averías”.
Según la misma fuente, los principales afectados serán los coches de seis marchas y los diésel. Y es que circular en sexta marcha a menos de 120 km/h podría dañar el motor: “Pueden ocasionarse problemas de acumulación de carbonilla, sobre todo en los filtros antipartículas”. Así que lo que no paguemos en multas lo pagaremos en talleres de reparación. El caso es pagar.
|