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Después de dos meses sin ver una gota de agua, la deseada lluvia hace su aparición y también los problemas de circulación y los accidentes.
Según estudio realizado por el Race y Goodyear, con datos de la DGT, en 2010 se produjeron un 17,4 por ciento más de accidentes de tráfico con víctimas relacionados en general con la climatología adversa, siendo la llovizna el elemento climatológico más peligroso, al acaparar el 10 por ciento de los siniestros.
En total, el pasado año se produjeron en España 85.503 accidentes de tráfico con víctimas, de los cuales el 14,5 por ciento, lo que supone más de 12.400 accidentes, fueron bajo condiciones de climatología adversa.
La primera fase de la lluvia, el peor momento
Del total de accidentes con víctimas bajo condiciones climatológicas adversas, la llovizna, o primera fase de la lluvia, se presenta como el factor climatológico que más accidentes causa con un 68.8 por ciento de implicación, seguido por la lluvia fuerte con un 13.8 por ciento y en tercer lugar el viento fuerte con un 3.6 por ciento.
Más accidentes que en 2009
El informe apunta que durante el año 2010 los accidentes relacionados con la climatología aumentan en cantidad y en peligrosidad en relación al 2009. En este sentido, se suma un mayor riesgo, ya que se ha pasado de 294 accidentes mortales en carretera y zona urbana por climatología adversa en 2009 a 329 accidentes mortales en 2010.
Más accidentes en zona urbana
El mayor aumento porcentual de los accidentes por “llovizna” se ha producido en zonas urbanas, donde se reduce la percepción del riesgo por baja velocidad. El tipo de accidentalidad mortal por climatología adversa en zona urbana se centra en los atropellos de peatones, en cierta medida por el aumento de la distancia de detención que provoca una calzada mojada.
Los neumáticos, causa y solución
La falta de mantenimiento, alargar la renovación y una elección inadecuada de los neumáticos se presentan como las situaciones de mayor riesgo de accidente, disminuyendo la adherencia del vehículo con la calzada y aumentado la distancia de frenado, con el consiguiente riesgo de colisión, salida de la calzada o atropello.
El neumático de invierno
Goodyerar y Race coinciden al afirmar que el uso de ruedas de invierno es la mejor prevención contra los accidentes por climatología adversa. Este tipo de neumático es el que mejor agarre ofrecen bajo condiciones climatológicas, como llovizna, lluvia o nieve, mejorando notablemente la adherencia, disminuyendo la distancia de frenado y mejorado la seguridad del conductor y ocupantes.
Olvidarse de las engorrosas cadenas
Además, cuando el hielo o la nieve nos sorprenden en la carretera, los neumáticos de invierno evitan las paradas en el arcén de la carretera para colocar las cadenas, expuestos al resto de vehículos y normalmente en condiciones de baja visibilidad.
Su uso en España está justificado
Para los que piensan que este tipo de neumático es adecuado solo a países con más frecuencia de nevadas, Race y Goodyear afirman que su uso en España está más que justificado en época invernal, ya que de noviembre a abril la media de temperaturas mínimas en España está por debajo de los 7ºC.
Un millón de vehículos con los neumáticos desgastados
Pero el problema va más allá del desconocimiento de las ventajas del neumático de invierno. En España circulan más de un millón de vehículos con los neumáticos desgastados, como se reflejó en un estudio anterior del Race sobre neumáticos, con datos obtenidos de las inspecciones negativas en ITV.
Menos retenciones de tráfico
No hay que olvidar tampoco el problema de las temidas retenciones de tráfico en la calzada los días de lluvia, hielo o nieve, ocasionadas tanto por accidentes como por un aumento del tiempo de los desplazamientos de los vehículos con neumáticos inadecuados.
En la actualidad, el coste de las congestiones de tráfico asciende ya a 15.000 millones de euros, según datos de la OCDE, debido a las horas laborales perdidas, a los accidentes de tráfico y al deterioro ambiental, lo que supone el 2 por ciento del PIB.
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