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Según un reciente estudio elaborado por el Centro Nacional de Epidemiología, el CSIC e ingenieros industriales de la Universidad Politécnica de Madrid, financiado por el Ministerio de Medio Ambiente, de haberse propiciado una reducción de la concentración de micropartículas PM2,5 desde 2004 hasta hoy, en una media de 0,7 microgramos por metro cúbico cada año, se habrían evitado 1.720 muertes anuales.
Los resultados del estudio, publicados en la revista Environment International, coinciden con otros realizados en Europa con la misma metodología de cálculo para PM2,5 a escala nacional. En el caso de España, el mapa se dividió en cuadrículas de 18 por 18 kilómetros que permitieron comparar cómo afectaría a cada territorio la reducción de las emisiones.
En España el problema se agrava
Aunque en otras ciudades europeas como Berlín o Londres el tráfico también es la principal fuente de contaminación por partículas –hasta el 50 por ciento–, la situación es más complicada en España debido al clima, sobre todo en las ciudades mediterráneas, y de la escasez de zonas verdes.
Las grandes ciudades, como Madrid, Barcelona y Valencia, "que son las mayores productoras de concentraciones de PM2,5 debido a su alta densidad de tráfico", son las más afectadas y las que, por tanto, más se benefician de la hipotética reducción planteada por el estudio.
Los diesel contaminan seis veces más
La contaminación por material particulado atmosférico en los núcleos urbanos españoles está causada mayoritariamente por el tráfico, especialmente por los motores diesel, que llegan a producir hasta seis veces más partículas PM2,5 de carbono que los motores de gasolina.
En concreto, un motor diesel de un vehículo mediano emite entre 20 y 30 microgramos de partículas por kilómetro recorrido, frente a los menos de 5 microgramos de un motor de gasolina. La contrapartida de estos motores está en su eficiencia energética que es más elevada que la de los motores de gasolina.
Hay soluciones
Una posibilidad para reducir las emisiones de los motores diesel es el uso de filtros o trampas de partículas regenerables, que retienen hasta el 90 por ciento de las partículas. Esta tecnología ya se utiliza en la fabricación de algunos vehículos privados, y también, en muchas ciudades europeas y estadounidenses, para disminuir las emisiones del transporte público, de los vehículos para la recogida de residuos urbanos y en el transporte escolar.
El tamaño importa
En función de cuál sea su origen y su tamaño, las propiedades físicas y químicas de estas partículas cambian y, por tanto, su impacto sobre la salud. Las partículas con un diámetro de menos de 10 micrómetros, o PM10 (1 micrómetro equivale a 0,001 milímetros), pueden acceder a la parte superior del tracto respiratorio, pero las partículas de menos de 2,5 micrómetros de diámetro, también llamadas partículas finas o PM2,5, llegan directamente hasta los pulmones y produces accidentes cerebrovasculares, por lo que son potencialmente más peligrosas. Las partículas de menos de un nanómetro de diámetro (1 nanómetro equivale a 0,000001 milímetros) pueden entrar incluso en la circulación sanguínea.
Origen de las PM10
En cuanto a su composición y origen en áreas urbanas, un estudio anterior, coordinado por el Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera, en Barcelona, perteneciente al CSIC, la contaminación por partículas inferiores a 10 micrómetros se reparte de la siguiente forma: Un 30 por ciento de mineral que se desprende del pavimento de las vías públicas, debido a la erosión del tráfico, y en menor proporción de la demolición y construcción y de resuspensión de los suelos; otro 30 por ciento son partículas carbonosas procedentes, sobre todo, de los motores, y un 30 por ciento de partículas de origen secundario (sulfato, nitrato y amonio), es decir, partículas que se forman a partir de la transformación de contaminantes gaseosos (y no de emisiones directas de partículas) generadas por el tráfico, la industria, y otras fuentes urbanas. El 10 por ciento restante son partículas procedentes de fuentes diversas.
Origen de las PM2,5 En el caso de las partículas inferiores a 2,5 micrómetros, la proporción de materia mineral del pavimento se reduce a entre un 15 por ciento y un 20 por ciento, mientras que la fracción carbonosa procedente de los motores, en especial los diesel, se incrementa hasta el 40 por ciento ó 50 por ciento. Cerca de un 30 por ciento, son partículas de sulfato, nitrato y amonio, y un 10 por ciento son de otras fuentes.
Polvo africano y otras causa naturales
Como se ha dicho, en áreas urbanas, el material particulado atmosférico proviene principalmente de fuentes antropogénicas (industria o tráfico), pero también, en menor proporción, naturales (polvo africano, aerosol marino, materia mineral natural del suelo o emisiones biogénicas forestales). Para el investigador del CSIC, Jaume Almera, la entrada de masas de aire africanas que arrastran consigo polvo de los desiertos es otro factor que, de forma esporádica, influye de modo negativo en la contaminación del aire, puesto que incrementa los niveles de partículas de menos de 10 y de 2,5 micrómetros de diámetro. Además, los investigadores del CSIC han demostrado que el polvo africano transportado hacia la península favorece la conversión de los contaminantes gaseosos, generando nuevas partículas, lo que obliga a los países mediterráneos a prestar una atención especial a la prevención frente a la contaminación.
Aún no hay límites máximos para las PM2.5
La legislación vigente en la actualidad en Europa marca unos niveles máximos, tanto diarios como anuales, para las partículas de diámetro inferior a 10 micrómetros. Esta legislación se verá complementada próximamente cuando se establezcan además los niveles máximos permisibles para partículas inferiores a 2,5 micrómetros.
Esfuerzos importantes
Estos nuevos valores límite entrarán tienen un plazo de entrada en vigor hasta 2015. Actualmente hay un periodo de adaptación que, en 2010, permitía hasta 29. El grupo de expertos que ya trabaja en labores de seguimiento advierte de que tal y como esta planteada la norma, y teniendo en cuenta el nivel de emisiones actual, la sociedad española tendrá que hacer esfuerzos importantes para cumplir con los requisitos de la futura normativa. |