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Una encuesta realizada a médicos de toda España, en el marco del programa “Médicos por la seguridad vial” de la Fundación Mapfre, muestra que el 97,7 por ciento de los especialistas considera la existencia de una relación directa entre la salud y la seguridad vial.
Este dato se ha dado a conocer en una Jornada por la Seguridad Vial celebrada recientemente en el Colegio de Médicos de Cantabria, a la que asistieron, entre otros, el presidente del Colegio, Carlos León Rodríguez, y el director del Instituto para la Seguridad Vial de la Fundación Mapfre, Julio Laria.
Prevenir los accidentes desde la salud
El presidente destacó la importancia del programa “Médicos por la seguridad vial” impulsado por Mapfre, cuyo objetivo es "la prevención para salvar vidas humanas", y trasmitió a los médicos "cómo influyen las patologías, síntomas y tratamientos en la seguridad vial de sus pacientes". Para León Rodríguez es "un programa tremendamente acertado", ya que la labor de cualquier profesional sanitario "no debe de ceñirse al diagnóstico y el tratamiento" sino que deben de incidir también "en lo importante, que es prevenir".
Más de 15.000 médicos adheridos
El programa cuenta en la actualidad con más de 15.000 médicos adheridos de toda España, por lo que Mapfre creó el portal www.medicosporlaseguridadvial.com, así como una completa colección de fichas con información para prevenir los accidentes de tráfico desde la óptica de la salud, que suponen una recopilación informativa sobre salud y seguridad vial que ofrece a la clase médica consejos sanitarios desglosados según distintas especialidades.
Prescriptores de seguridad vial
Dentro de las acciones formativas del programa, destaca el lanzamiento en 2010 del curso “La Prevención en Seguridad Vial a través de la Salud”, creado por Fundación Mapfre y desarrollado en colaboración con la Fundación para la Formación de la Organización Médicos Colegial (OMC). Se trata del primer curso online acreditado, dirigido a médicos, en el que se relaciona salud y seguridad vial desde un punto de vista preventivo para que los especialistas dispongan de una herramienta para convertirse en prescriptores de seguridad vial.
Las enfermedades
Muchas patologías crónicas van acompañadas por una disminución de la capacidad para la conducción. Normalmente se dividen en tres bloques de riesgo:
- Aquellas que pueden ocasionar pérdidas de conciencia
-Trastornos cardiovasculares (arritmias, infartos, embolias) -Trastornos del sueño(somnolencia, apnea del sueño) -Epilepsia y trastornos convulsivos -Diabetes con frecuencia de episodios hipoglucémicos
- Aquellas enfermedades que producen alteraciones mentales o del comportamiento
- Esquizofrenia, - Trastornos de la personalidad, - Depresión mayor, retraso mental, demencia, etc.
- Aquellas que producen alteraciones graves de la capacidad visual
-Cataratas -Glaucoma -Retinopatía diabética o hipertensiva, degeneración macular, etc.
- Aquellas que producen alteraciones graves en la capacidad auditiva
-Ausencia total o parcial de audición -Acúfenos y zubidos -Vértigos laberínticos
El riesgo de un estornudo
Al margen de las enfermedades crónicas, hay otras muchas consideradas comunes u ocasionales, como gripes o resfriados con procesos febriles; alergias con disminución de la capacidad visual; lesiones musculares con limitación en la movilidad, etc. que no se tienen en cuenta, pero que están detrás de numerosos incidentes viales. Si un segundo de distracción puede provocar un accidente de tráfico, un simple estornudo puede tener las mismas consecuencias.
Los medicamentos
Por otra parte están los efectos negativos de los medicamentos sobre la capacidad de conducción, que no siempre son igual de intensos en unas personas que en otras. Los principales efectos secundarios de los medicamentos que pueden afectar negativamente en la capacidad de conducir son el efecto sedante, las alteraciones oculares, las alteraciones auditivas, los vértigos y los temblores, entre otros.
Los medicamentos que potencialmente pueden afectar más a nuestra capacidad de conducción son los ansiolíticos, antidepresivos y tranquilizantes, pero hay muchos más. Algunos colirios o pomadas oftálmicas, por ejemplo, pueden influir sobre nuestra correcta visión. Los medicamentos para tratar los resfriados o las alergias también pueden disminuir nuestros reflejos. Concretamente los antihistamínicos pueden producir somnolencia, sedación y disminución de los reflejos. Y en el caso de los tratamientos con progesterona para las mujeres, la somnolencia y los vértigos son algunos de los efectos secundarios que en muchas marcas no se advierte con la señal de contraindicado para la conducción.
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