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Apenas una semana después de anunciarnos que con la revisión del reglamento de circulación se reduciría la velocidad de 50 a 30 kilómetros por hora en las calles de un solo carril por sentido, el vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Interior Alfredo Pérez Rubalcaba informa que a partir del 7 de marzo se reducirá la velocidad en autovías y autopistas de 120 a 110 kilómetros por hora.
El motivo de esta medida sorpresa está en las revueltas de los países del norte de África, especialmente lo acontecido en Libia, que agudiza la crisis del petróleo y obliga a España a ahorrar combustible, pero no hay más explicaciones. Según palabras del propio ministro, “no puedo añadir mucho más porque he ‘improvisado’ esta medida según venía en el coche y no tengo los datos confirmados”.
Situación de emergencia
Más tarde llegan allgunos datos más. Aunque el Ejecutivo no sabe cuánto tiempo durará la limitación a 110 kilómetros por hora "porque no se sabe cuánto va a durar esta situación de emergencia", se puede leer entre líneas que no menos de un año. Afectará a "todas las autovías y autopistas de España, a partir del 7 de marzo, con independencia de que la titularidad sea del Estado o de las comunidades autónomas", según ha indicado el ministro, que ha señalado que con carácter urgente se acometerá un cambio de señalización en las vías para adoptarlas a la nueva limitación.
Nueva fórmula de multar
Asimismo, Rubalcaba ha señalado que el cambio de límite no afectará al carné por puntos, aunque superar el límite de 110 kilómetros por hora sí será sancionado económicamente. Esta nueva forma de multar se debe a que la medida “no tiene que ver con la seguridad vial propiamente dicha, sino con el consumo y el ahorro energético.
Los coches oficiales, los que más corren
El siguiente paso es calibrar de nuevo los radares –ya no saltarán a los 135 Km/h como se dispuso hace menos de un mes, sino mucho antes– y recaudar a costa de las multas por exceso de velocidad. No se menciona la posibilidad de otras medidas de ahorro como reducir o incluso eliminar los coches oficiales de las diferentes administraciones del Estado, y eso que en 2010 acumularon más de 1.700 multas solo por exceso de velocidad.
“Ir más despacio”
Con la reducción de 120 a 110 kilómetros por hora en el límite de autopistas y autovías el Gobierno prevé reducir un 15 por ciento el gasto en gasolina y un 11 por ciento el del gasóleo. "Es una medida que yo entiendo que tiene sus repercusiones, vamos a ir más despacio y, a cambio de eso, vamos a consumir menos gasolina y vamos a ir pagando menos dinero", ha subrayado Rubalcaba. Por su parte, el jefe del Ejecutivo ha dicho que «no se trata de algo tan grave llegar 10 o 15 minutos más tarde por reducir la velocidad en 10 kilómetros por hora».
Menos recaudación de impuestos
Esta medida va a afectar también a la financiación del país y las comunidades autónomas. Prácticamente el 50 por ciento del precio que pagamos por el combustible es en impuestos. Por autonomías las que más van a perder, por tanto, son las que más consumen: Cataluña, Andalucía y Madrid, por este orden.
“Cortar y pegar”
Nada más darse a conocer la noticia comenzó la fabricación de 6.000 pegatinas magnéticas para modificar los límites de velocidad de otras tantas señales verticales con velocidad máxima de 120. La encargada es una empresa alicantina, EcoCD, fundada el año pasado por tres desempleados de la construcción, que recibió el encargo, sin concurso previo, simplemente por llamada telefónica. El presupuesto de estas pegatinas se cifra en 250.000 euros, pero no están incluidos los gastos de las comunidades autónomas, cuyas transferencias les obliga a sufragar el coste del “cortar y pegar” en sus territorios.
España, sin energía
Gracias a la ausencia de un plan estratégico nacional de la energía (en standby desde 1992), España depende en más de un 80 por ciento de la energía del exterior. En 2010 importó petróleo por 25.512 millones, 10.300 millones más que el año anterior (un aumento del 40 por ciento, antes incluso de la crisis Libia).
1.400 millones de ahorro
El Ejecutivo calcula que, al precio actual, la reducción de la velocidad evitaría importaciones por valor de 1.400 millones en un año (un 5,4 por ciento sobre la cifra del año pasado). Si dura tres meses, el ahorro será de 350 millones y “si sube el barril, el ahorro será mayor”, una explicación tan pueril como tendenciosa, ya que en este caso el valor porcentual parece no contar.
Pero no es la solución
Conduciendo a 110 algo se ahorra, aunque no es la solución, según las asociaciones de automovilistas, que creen más en la fórmula de la conducción eficiente que en la reducción de velocidad. Según las estadísticas del Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE), el consumo medio de un coche de gasolina en España cuando circula a 120 km/h es de 8,58 litros cada cien kilómetros. A 110 km/h, el consumo baja a los 7,64 litros. El ahorro entre una velocidad y otra es de 0,94 litros por cada cien kilómetros, un 11 por ciento. En cuanto al diesel, el consumo medio de un coche de gasóleo en España es de 6,09 litros a 120 km/h. A 110 km/h, el consumo baja a 5,42 litros. El ahorro es de 0,67 litros, otro 11 por ciento.
Se gasta más combustible en las ciudades
Pero no se puede extrapolar este 11 por ciento de ahorro a la factura de combustibles porque los coches no circulan solo por carretera, de hecho el mayor consumo de combustible se produce en las ciudades. Aún así, según las cuentas del IDAE, el ahorro total en combustible es de 2.434 kteps (miles de toneladas) de petróleo, o casi 18 millones de barriles.
3,5 por ciento del consumo total
Los 2.434 kteps suponen alrededor del 8 por ciento del total de combustible para vehículos de carretera que consumimos al año en España, que alcanza los 30.000 kteps. Sin embargo, las importaciones de crudo son mucho mayores que esa cifra –el petróleo no sólo se usa para gasolina o gasoleo A–. En total, España importó en 2009 (es la última cifra oficial) 67.183 kteps. Si esa cifra se mantiene y los cálculos del IDAE se cumplen, los 110 km/h, supondrían un 3,6 por ciento del consumo de petróleo español, lo que suman los 1.400 millones de euros al año aportados por el Gobierno.
Ahorrar en las primas a las renovables
Aunque es una cantidad importante, sobre todo para un país en quiebra técnica como España, mengua en valor si se la compara, por ejemplo con las primas a las energías renovables, que el año pasado fueron de 6.000 millones y están a años luz de ser una alternativa real al déficid energético de nuestro país. La activación de la energía nuclear empieza a tomar cariz de posibilidad, a pesar de la oposición del presidente Zapatero que, sin embargo, no repara en la incongruencia de comprar a precio de oro energía nuclear a Francia y además pagarles por almacenar nuestros residuos nucleares a 40.000 euros al día, por no tener unas instalaciones propias en nuestro país.
Libia, segunda fuente de abastecimiento
La crisis en Libia afecta especialmente a España, ya que el 13 por ciento del crudo procede de ese país. Libia es la segunda fuente solo por detrás de Irán. La realidad ha dejado muy cortas las previsiones del Ejecutivo, que en los Presupuestos vaticinó para 2011 un barril a 81 dólares de media, cuando se baraja un precio medio mínimo anual de 120 euros.
La zona euro al borde de la recesión
"No existe riesgo de suministro, pero tenemos una factura que está subiendo por la crisis en el norte de África, no solo en Libia, también en Egipto", ha asegurado el ministro Rubalcaba. Sin embargo, las presiones alcistas sobre el precio del barril de petróleo desatadas por la incertidumbre política y social en el norte de África podrían mantenerse durante los próximos meses y, en el caso de que los precios continuaran al alza, hasta superar su anterior máximo histórico y alcanzar los 150 dólares, la zona euro se situaría "al borde de la recesión", según refleja un informe elaborado por Ernst & Young Eurozone Forecast (EEF).
Carreteras a oscuras
Así las cosas, y ante la insuficiencia del supuesto ahorro de la reducción de velocidad en vías de alta capacidad, el ministro de Fomento no ha perdido mucho tiempo en anunciar un plan complementario especial, consistente en reducir en un cincuenta por ciento el gasto en la iluminación de la red estatal de carreteras, una medida que supondría un ahorro de 12,5 millones de euros y algunos accidentes más. No hizo comentario alguno sobre el hecho de que la mayoría de los municipios ya han apagado gran parte de sus farolas por la imposibilidad de pagar la factura de luz.
Volvemos a la época del 600
La reducción en el límite de velocidad nos retrotrae a épocas del “Cuéntame” de la cadena estatal. En 1974, durante las restricciones de la OPEP, España impuso una velocidad máxima de 130 kilómetros por hora. En 1976, otra subida llevó a reducir el límite a 100 kilómetros por hora, que duró hasta 1981. Sin embargo, el petróleo estuvo en niveles más altos que los actuales en verano de 2008, y el Ejecutivo no tomó medidas tan drásticas, lo que hace pensar que la supuesta garantía de suministro no está tan clara.
Conducir los días pares
Algunos analistas económicos creen que no está tan lejos la medida de limitar el uso del coche privado, utilizando la fórmula de los días pares e impares o la terminación de las matrículas, mientras países como Holanda e Inglaterra anuncian el aumento del límite de velocidad en sus carreteras, sin que parezca que les afecte mucho el precio del petróleo.
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