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Casi el 75 por ciento de los ingresos por sanciones de tráfico son por velocidad. Y no es de extrañar que la crisis económica haya disparado el temor de los conductores españoles a ser multados; de hecho, según un estudio de la Fundación Española para la Seguridad Vial junto con Seguros Pelayo, el 73 por ciento de los conductores tiene más miedo que hace años a que les sancionen debido al fuerte desembolso económico que supone.
Quien evita la ocasión evita el peligro y engañar a los radares es misión casi imposible. Trucos que circulan por Internet como modificar con grasa el número de la matrícula, cambiar el ángulo de esta, poner una bombilla que haga sombra sobre la numeración, colocar sobre la placa la cadena antirrobo o un pañuelo atado solo consiguen que la sanción sea muy superior a que te pillen a 240.
Así que para evitar una multa por velocidad no queda más remedio que acudir al sentido común y llevar a cabo los siguientes consejos:
Saber realmente la velocidad a la que vamos
Los velocímetros de cualquier automóvil marcan una velocidad ligeramente superior a la real. Entre un 3 y un 8 por ciento más en los coches modernos, y hasta un 10 por ciento en los de 15 años. El motivo es que la velocidad no se marca desde las ruedas del vehículo, sino desde el cigüeñal, por lo que la carga transportada, el trazado de la calzada o el estado de los neumáticos pueden reducir la velocidad real del coche sin que se altere el ritmo de rotación del cigüeñal.
Basta un cronómetro, un tramo de autopista despejado, un copiloto y algo de matemáticas para averiguar la velocidad real de nuestro coche. Una vez en la autovía, y cuando las condiciones de circulación lo permitan, se mantiene el coche a una velocidad constante de 100 km/h. El copiloto se encargará de activar el cronómetro al paso de un hito kilométrico y lo parará en el siguiente hito, es decir, un kilómetro después. Con ese tiempo, ya se puede calcular la velocidad real. Por ejemplo, supongamos que ha tardado 37,2 segundos en recorrer ese kilómetro. Entonces hay que dividir 1.000 (metros) entre 37,2 (segundos), que da una velocidad de 26,88 m/s. Luego debe multiplicar esos 26,88 por 3,6 para pasarlo a km/h. La velocidad real ha sido de 96,768 km/h. En este caso, el error del velocímetro sería de un 3,3 por ciento
Averiguar dónde están los radares
En nuestro país existen más de 1.100 radares: 600 fijos y 300 móviles de la DGT, otros 180 fijos que disponen en Cataluña y en el País Vasco y otros 150 en poder de la policía local. La DGT está obligada a informar de los puntos controlados por radar, pero sólo los fijos están señalizados en las vías. No está de más pasearse por su web y comprobar dónde están situados todos los radares fijos y de tramo de España. Si se quiere conocer la ubicación de los radares en Cataluña y País Vasco, habrá que visitar la web de sus respectivos departamentos de Tráfico. Lo de los radares móviles es un asunto más complicado, pero existen estudios como el facilitado por autofacil.es que indican con bastante precisión las zonas susceptibles de ser vigiladas con radares móviles.
Convertir el GPS en un anti-radar
No se trata de ser un MacGyver, pero sí de saber encender un ordenador y buscar en la red el listado de radares específico para nuestro GPS y traspasar la información con una conexión USB. También, por unos 40 euros al año, las distintas marcas de navegadores facilitan actualización permanente de los mapas y de los radares.
Usar el control de velocidad del coche
Este dispositivo –común en coches de menos de tres años– permite elegir una velocidad y mantenerla sin preocuparse del acelerador o el freno. Poner este dispositivo en los coches nuevos que no lo tienen de serie viene a costar unos 240 euros, y la instalación una vez fuera del concesionario, costará, según la marca del vehículo, no menos de 500 euros.
No fiarse de los márgenes de error de los radares
Un consejo importante, sobre todos para quienes utilizan el dispositivo de control de velocidad, que suelen ajustar más el límite de velocidad que los que calculan “a pelo”. No conviene fiarse de los márgenes de error de los radares primero porque no en todas las comunidades se aplican los mismos baremos y, segundo, porque no siempre se respetan estos márgenes de cortesía por fallo técnico del cinemómetro o por, digamos, “voluntad divina”:
- Los radares controlados por la DGT respetan un 10 por ciento sobre la velocidad permitida (en autovía/autopista, a partir de 132 km/h).
- En el País Vasco el margen de error es de 5 km/h hasta 100 y 6 km/h a partir de 100 km/h. (en autovía/autopista, a partir de 126 km/h).
- En Cataluña el radar salta cuando se superan los 4 km/h sobre la velocidad permitida hasta 100 y un 4 por ciento a partir de 100 km/h. (en autovía/autopista, a partir de 125 km/h).
Ir a la velocidad reglamentaria
Como en los Diez Mandamientos, estos cinco consejos se resumen en uno: no superar nunca la velocidad permitida, por nuestra propia seguridad y la de quienes circulan a nuestro alrededor, y por la salud de nuestros bolsillos.
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