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La Asociación de Examinadores de Tráfico (Asextra) ha solicitado que se coloquen dispositivos luminosos automáticos similares a los que existen en muchas carreteras, que indican la velocidad a la que se circula. Al parecer, en los exámenes para el permiso de conducir motos, el A1 o el A2, existen a menudo confusiones y suspicacias que podrían evitarse con estos dispositivos.
Los examinadores verían así la velocidad a la que circulan las motos en el circuito interno durante el examen, puesto que en la segunda parte de la prueba, el aspirante debe circular con la moto a una velocidad mínima de 30 km/h en una de las maniobras y a un mínimo de 50 km/h en una segunda maniobra.
El circuito se debería recorrer en un tiempo máximo de 22 segundos y 10 centésimas, aunque se exigen 25 segundos para su finalización. Por lo tanto, cuando alguien se queja de que le suspenden "por unas décimas de segundo" es porque ha superado el tiempo establecido en más de tres segundos.
Un examen con muchos suspensos
Aprobar es complicado. Según quejas de numerosos alumnos, la media es aprobar a la cuarta. El importe actual de las tasas de Tráfico para examinarse es de 85,85 euros, que permite presentarse hasta tres veces, incluyendo examen teórico, examen de circuito cerrado y examen de circulación. Pero el carné de moto puede acabar costando hasta 1.000 euros.
El examen se inicia ahora circulando en una franja de anchura limitada por dos bandas paralelas. Anteriormente, esta maniobra se realizaba en medio de la prueba, pero consistía en circular sobre una franja de 15 cm de ancho elevada del suelo tres centímetros. Esta era la prueba en la que más gente suspendía, así que se decidió ponerla al principio.
Además los alumnos se quejan de que no se les permite practicar en la pista de exámenes de la DGT. Según se afirma, esto no es posible, ya que, por un lado, habría una enorme demanda y no tendrían cabida todos los aspirantes; y, por otro, en caso de accidente, la compañía de seguros del coche no quiere hacerse cargo de las posibles indemnizaciones, pues la póliza cubre únicamente las contingencias en las pistas que cada autoescuela tiene autorizadas durante las prácticas y en la pista de exámenes de la DGT exclusivamente durante el desarrollo de la prueba de aptitud.
Las pistas de algunas autoescuelas presentan numerosas deficiencias en cuanto a calidad, fiabilidad y seguridad, y tampoco las motos están siempre en un buen estado de conservación.
Según Asextra, la implantación de la actual prueba de circuito cerrado persigue la reducción del número de accidentes causados con las motos, que es el único segmento en el que ha aumentado la siniestralidad en los últimos años, según las estadísticas de la DGT.
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