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La Dirección General de Tráfico, con el ínclito Pere Navarro a la cabeza, no deja de sorprender con actuaciones que llevan lo políticamente correcto al histrionismo almodovariano.
La Dirección General de Tráfico (DGT) ha impuesto una multa de 30.000 euros a la productora Tripicture por "promocionar conductas temerarias con el cartel publicitario de la película Larry Crowne” en el que sus protagonistas, Tom Hanks y Julia Roberts, conducen una moto sin casco.
Por el artículo 52
Según la DGT no ha hecho más que aplicar el artículo 52 de la Ley de Tráfico en la que se prohíbe expresamente "la publicidad en relación con vehículos a motor que ofrezca en su argumentación escrita o verbal, en sus elementos sonoros o en sus imágenes, incitación a la velocidad excesiva, a la conducción temeraria, a situaciones de peligro" o cualquier otra circunstancia que suponga una conducta contraria a los principios de la Ley.
Lecciones de marketing
En el caso de la película de Tom Hanks y Julia Roberts, la imagen que ha provocado la multa es la de los dos protagonistas subidos a una motocicleta sin cascos, seguidos de una multitud de moteros con sus cascos y las luces encendidas. La DGT argumenta, a modo de lección, que “este tipo de imágenes son innecesarias, ya que igualmente se podría haber puesto a Tom Hanks y Julia Roberts con cascos o sin ellos, pero desmontados de la motocicleta, para evitar dar una imagen negativa”.
¿Qué hacemos con las películas de James Bond?
Por esta regla de tres entendemos que queda terminantemente prohibida la exhibición de películas que incluyan escenas de persecuciones de coches o motos al más puro estilo James Bond o anuncios como el de BMW en el que el conductor saca el brazo izquierdo por la ventanilla mientras circula por una carretera, en la que incluso aparece una señal vertical de curva peligrosa, o el de la clase C de Mercedes que plantea si merece la pena volver a la infancia con la imagen de un niño de cinco años en el asiento del conductor sin cinturón y con clara intención de conducir.
¿Y con la Fórmula 1 y el Motociclismo?
También habría que plantearse la emisión de los campeonatos de Fórmula 1 o Motociclismo, ya que podría considerarse una apología de la velocidad y la conducción extrema que, como hemos visto con la trágica muerte de Simoncelli, puede llevar a la muerte.
230 expedientes
Según explican fuentes de Tráfico a Europa Press, la DGT realiza habitualmente "un seguimiento de la publicidad que se hace sobre cualquier asunto", no exclusivamente la relacionada con los coches, para asegurarse del cumplimiento de este artículo de la ley para que no se fomenten comportamientos y actitudes contrarias a la seguridad vial.
En este sentido, la multa a Tripicture, aunque más mediática que otras que no han saltado a la arena pública, no es una excepción. Desde 1985, fecha en la que se estableció esta prohibición, la subdirección general de Formación para la Seguridad Vial de la DGT ha tramitado 230 expedientes.
Apercibimientos y agradecimientos
A estos expedientes hay que añadir las cartas de apercibimiento que la DGT envía en los casos más leves a los anunciantes para comunicarles que están fomentando determinadas conductas que pueden ser perjudiciales para la seguridad vial, y en el otro extremo, las cartas de agradecimiento que se envían desde Tráfico a otros anunciantes que promueven el cumplimiento de la ley.
Shakira se libró
La que sí se libró de la multa fue Shakira, que finalmente todo quedó una “regañina” del Ayuntamiento de Barcelona (no de la DGT) por circular sin casco por la ciudad en el rodaje de un videoclip. Al parecer la infracción en este caso se compensaba con la promoción internacional de la ciudad condal y la pasión culé de la artista.
Esclavos de lo políticamente correcto
[Derecho al pataleo]
La noticia hace reflexionar sobre el grado de esclavitud al que se está llegando en España bajo el palio de lo políticamente correcto. Se prohíbe no solo fumar en espacios públicos y semipúblicos, sino también en un escenario teatral, aunque forme parte fundamental del argumento de la obra; se prohíbe vender bollería en centros escolares, los chiringuitos de playa, las hamburguesas super, la Navidad en los colegios…
Ahora la metáfora y la alegoría tienen que “llevar casco” en un cartel de cine por decisión, más inquisitorial y recaudatoria que educativa, de la DGT. Se va directamente a la penalización, sin preservar antes el derecho a la libertad de expresión y pensamiento del individuo. Se moraliza inquisitorialmente desde el Estado, enarbolando un nuevo catecismo tan rebosante de dogmas de fe, pecados y penitencias como de mojigaterías elevadas a estatus de ley.
Y todo esto se puede hacer porque quienes gobiernan con el beneplácito de nuestros votos consideran al ciudadano un perfecto imbécil incapaz de discernir entre la ficción del cine y la realidad de la vida cotidiana, entre lo vitalmente correcto y lo políticamente correcto, entre lo sustancialmente importante y lo insustancialmente accesorio.
Claro que hay que sancionar a quien no lleve casco, o cinturón de seguridad, o a quien exceda los límites de velocidad, pero dónde está el pecado en el cartel de la película sancionada con 30.000 euros.
Lo más porbable es que detrás de esta delirante medida esté el gustazo de ponerle el dedo en la nariz a la industria norteamericana, que como todo el mundo sabe es un antro de perversión capitalista hasta que te dejan participar de él, en él, para él y con él. Algo así como lo que ha pasado con algún actor español que no hace mucho gritaba "yankis go home" y ahora se ha ido a vivir a "la home de los yankis" con un todo incluido de película comercial, gorra de baseball y barra libre de hamburguesas XXL. Un dedo que, por cierto, no señaló a la película “Diarios de Motocicleta”, en cuyo cartel también aparecían dos personajes en moto sin casco: el Che Guevara y Alberto Granado. Esa película se la debieron "perder" Pere Navarro y su directora de Formación. |