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La Dirección General de Tráfico (DGT) quiere que los motoristas asistan a cursos de conducción segura con el fin de reducir los accidentes. Esta iniciativa es una de las medidas incluidas en el Plan Estratégico para la Seguridad Vial de las Motos aprobado hace dos años. Su puesta en marcha es responsabilidad del Grupo de Trabajo 52 "Motocicletas y Seguridad Vial", creado en el seno del Consejo Superior de Seguridad Vial.
Las motocicletas son el único vehículo que causa más muertes ahora que hace siete años. Desde 2003 el descenso global de fallecidos en la carretera ha sido de 50%, pero los muertos por accidente de moto han ascendido en un 19%. "Había que hacer algo", ha dicho el director de la DGT, Pere Navarro, y ese algo ha sido promover estos cursos de conducción segura para motoristas a través de la campaña "En moto más seguro".
Los cursos
El Grupo de Trabajo ha elaborado por consenso los contenidos mínimos de los cursos para zona urbana y carretera, pero las escuelas que los impartan podrán adaptarlos según sus propios intereses.
Estos cursos son un conjunto de técnicas formativas que se centran en preparar al conductor para solventar con éxito las situaciones de peligro mediante el aprendizaje de buenas prácticas en la conducción, instándoles a utilizar el debido equipamiento.
Las clases, con "consejos de motoristas para motoristas", están dirigidas a todos los conductores, tanto a los novatos como a los expertos, a los usuarios habituales de moto y a los que la utilizan solo esporádicamente o en fines de semana, a los que se mueven por zona urbana y por carretera. Sin embargo, Pere Navarro ha señalado que no van dirigidas a quienes busquen una conducción deportiva, ya que de lo que se trata es de enseñar el máximo rigor a los motoristas y de refrescar conocimientos olvidados.
Los cursos son, por supuesto, voluntarios. Su duración será de una o dos sesiones, tipo seminario, y combinarán la teoría (no menos de hora y media) con la práctica (cuatro horas como mínimo).
Se exigirá a los participantes un equipamiento básico: casco homologado, guantes, chaqueta, pantalón largo y zapatos cerrados o botas. Tras la realización, el alumno obtendrá el correspondiente certificado.
Lo que hay que saber
Los cursos hacen hincapié en que los motoristas se hagan ver, que sepan anticiparse a las maniobras de los demás conductores, que tengan en cuenta los ángulos muertos de los coches que en numerosas ocasiones no los ven, que frenen con la antelación suficiente y de la manera adecuada para evitar caídas y que interactúen correctamente con el resto de usuarios.
Existen dos tipos de cursos, uno para zonas urbanas y otro para carretera. En ellos se tratan las maniobras en parado, los tiempos de reacción, las situaciones de riesgo, técnica y control del sistema de frenado, las trayectorias de curvas, las condiciones meteorológicas adversas o cómo actuar en caso de accidente.
Dónde se imparten
En centros de perfeccionamiento de la conducción que se hayan adherido al programa y que deben cumplir una serie de requisitos de seguridad y calidad. Las escuelas adheridas para impartir dichos cursos serán reconocidas por el logotipo que aparece en la imagen que ilustra esta noticia.
No son gratis
Estos cursos cuestan entre 150 y 250 euros, en función de la escuela que los imparta. Es posible que los clubes o asociaciones de motoristas puedan lograr una rebaja o que se consigan descuentos en primas de seguro, incentivos en cheques gasolina o en equipamiento de seguridad.
Promoción
Para dar a conocer estos cursos y sus ventajas, Tráfico ha diseñado una campaña en radio, inserta anuncios en prensa especializada y cuenta con una página web: www.enmotomasseguro.com, con información detallada sobre cursos, lugares donde realizarlos, etc.
Para todos
Juan Manuel Reyes, presidente de la Asociación Mutua Motera, ha animado a asistir a los cursos ya que, pese a la experiencia, siempre hay "algo que aprender". Y añadió: "Somos un poco creídos y pensamos que nadie nos puede enseñar nada".
La idea que mueve esta iniciativa es, además de reducir los accidentes, permitir a los moteros disfrutar de su vehículo con seguridad, previendo los riesgos, y enseñarles a subsanar los errores más comunes en los que incurren sin percatarse del peligro. La idea es formar a los conductores para evitar las situaciones en que se producen el 80 por ciento de los accidentes graves y mortales.
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