|
El director general de Tráfico no encuentra su sitio. Según informó el pasado 22 de julio el diario La Razón, Pere Navarro cambia de despacho a pocos meses de que expire la Legislatura, porque quiere estar más cerca del secretario general, encargado de controlar el Presupuesto de la DGT, para poder llevar a cabo una gestión conjunta que permita reducir el gasto del organismo público.
Fiel a su estilo, Pere Navarro nos regala otra de sus ya famosas “Peregrulladas”, al considerar que para ahorrar hay que empezar gastando un millón de euros, que es lo que ha costado acondicionar la quinta planta del edificio principal de la DGT y el despacho que ya ocupó hace cuatro años en la misma calle, del que se fue porque no se encontraba a gusto y lejos de la operativa de movilidad.
Su mano derecha también estrena despacho
Ni que decir tiene que el primer traslado efectuado en la primavera de 2007 también supuso un gasto de acondicionamiento acorde con el cargo y con el de su inseparable amiga y poetisa de lo obsceno Ana Ferrer, responsable de Formación y de las felicitaciones navideñas de la la DGT ("¡Feliz 2005 por el culo te la hinco!", "¡Feliz 2010, por el culo te la hinco otra vez!" o Feliz Año Nuevo y chúpame un huevo!"), que ahora también se va a la nueva atalaya del director general de Tráfico para preparar la felicitación navideña de 2011 desde su nuevo despacho.
Azulejos de Porcelanosa
El nuevo despacho, al que se le ha cambiado la madera; el baño, que ahora luce azulejos de Porcelanosa; los estores; el mobiliario, etc., se ubica en la quinta planta de la calle Josefa Valcárcer 28, que ha sido remodelada en su totalidad, incluyendo cableado, acondicionadores de climatización, mamparas, suelos, iluminación, magafonía… según las facturas que obran en poder de La Razón. En total, un millón de euros.
Los técnicos más antiguos se quedan
A parte de “controlar” el gasto no sabemos a qué más va a dedicar su tiempo el director general de Tráfico, teniendo en cuenta que en el edificio que abandona se quedan los cuatro técnicos más antiguos, a los que el director vincula con el "antiguo régimen".
El edificio de los castigados
De hecho, el 44 de Josefa Valcárcel, ya es conocido como el edificio de los castigados. Tomado por la ingeniería de Indra –empresa contratada por la DGT para dirigir toda la telemática –, gran parte del funcionariado, entre ellos ingenieros técnicos y superiores, se ve relegado al ostracismo de la firma oficial, en el mejor de los casos. Otros, los rebeldes, son confinados literalmente en zonas del edificio separadas por armarios para que no se vea su inactividad total. Algunos de ellos pasan su jornada laboral aprendiendo a tocar el órgano o viendo películas de vídeo que suministra semanalmente una persona ajena a la DGT, pero con acceso libre.
La todopoderosa Indra
La verdadera DGT es la Indra de Florentino Pérez. Cuando se accede al edificio del 44 se diferencia el personal externo en que no pueden levantar los ojos de los ordenadores ni un segundo, mientras el funcionariado mira el reloj en la cafetería. Indra es la responsable de toda la movilidad del tráfico de España y todo lo que tenga que ver con telecomunicaciones e informática de la DGT.
Indra está implantando también para la Dirección General de Tráfico (DGT) el sistema de venta de tasas por vía telemática, que permitirá a los ciudadanos pagar a través de Internet la tasa asociada a cualquier tipo de trámite de la DGT, como la obtención de permisos de conducción, la expedición de permisos de circulación, cambios de titularidad, duplicados, prórrogas de vigencia de permisos, etc. Y recientemente se ha “adjudicado” el nuevo sistema táctil de exámenes de la DGT.
La DGT, "privatizada"
Muchos dicen que la DGT está "privatizada" hace mucho tiempo y que Pere Navarro se dedica tan solo a dar consejos a los españoles sobre lo peligroso que es conducir deprisa, mientras a su chófer (porque tiene chófer, claro) le ahogan las multas y le menguan los puntos por exceder los límites que tan vehementemente defiende su jefe.
|