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La Unión Europea ha tomado en consideración el factor visibilidad en su objetivo de reducir la tasa de accidentes; de ahí que, a partir del 7 de febrero de 2011, todos los vehículos nuevos que se matriculen en los países miembros deberán ir equipados con sistemas de iluminación diurna. Estas luces serán diferentes a las nocturnas, con menor intensidad y distinta dirección, y no servirán para circular por la noche.
Salvarían 225 vidas
Según la DGT, llevar las luces de cruce encendidas mientras se conduce salvaría la vida de 225 personas por año en nuestro país.
Tráfico, tras analizar las características de los accidentes en los últimos años, ve numerosas ventajas en circular con luz durante el día; entre ellas, claro, destaca la de la visibilidad. Con las luces encendidas por el día, el citado organismo afirma que "un vehículo es percibido a una distancia de 240 metros, en cambio, si no lleva luces, esa distancia se reduce hasta los 20 metros". Además, las estimaciones de distancia de seguridad, detección y velocidad son también más seguras y se mejora la identificación de los coches.
Otros países ya lo hacen
El uso del alumbrado diurno ya es obligatorio durante todo el año y en todas las vías en algunos países de la Unión Europa como Finlandia, Suecia, Noruega, Islandia Dinamarca, República Checa o Polonia. En otros es preceptivo solo en algunas vías y en determinadas estaciones del año.
En España es ya una recomendación de la DGT, sobre todo, en las estaciones con menor luz solar, pero a partir de febrero de 2011, será obligatorio tal y como se recoge en una Directiva Comunitaria: “Todos los vehículos que salgan de fábrica deberán ir equipados con sistemas LCD, que llevarán lámparas de bajo consumo y automáticas al arranque”.
El fabricante
Estas luces tienen numerosas ventajas y se han popularizado con su nombre: "leds". El significado de LED es diodo emisor de luz; o sea, en inglés: Light Emitting Diode. La marca Hella, una multinacional fabricante de luces y otros componentes eléctricos y electrónicos para el automóvil, propone el uso y la generalización de los sistemas de luz diurna basados en esta tecnología LED, ya que, según afirman, pueden reducir hasta en un 5% los accidentes por falta de visibilidad.
La empresa también insiste en que los sistemas de luz para circular de día favorecen la visibilidad de los vehículos, un factor importante cuando un 90% de los siniestros que se producen en nuestras carreteras se deben a un fallo humano relacionado, generalmente,con una percepción deficiente al volante y un tiempo de reacción excesivo.
Duraderos y eficaces
Además de mejorar la seguridad, la tecnología LED tiene otras importantes ventajas sobre la iluminación convencional. Así, unos faros halógenos generan un consumo de carburante de 0,2 litros cada 100 kilómetros para producir la energía que necesitan, mientras que los faros LED, que consumen un 40% menos, sólo generan 0,12 litros.
También resultan más económicos por su extensa vida útil. Así, mientras que una luz halógena puede durar unas 1.000 horas, aproximadamente, los equipos con tecnología LED pueden tener una vida útil de hasta 20.000 horas, lo que significa que, con un uso normal del coche, es probable que estos equipos de iluminación duren tanto como el propio vehículo, según su fabricante.
También tiene inconvenientes
El estudio de la DGT presenta también alguna consecuencia negativa de los leds, como la posibilidad de que los coches equipados con sistemas LCD puedan, por contraste, hacer que los que no cuentan con este sistema se vean menos, y lo mismo pasaría con las motos, que ahora se destacan sobre el resto de los vehículos con la obligatoriedad de circular permanentemente con sus luces encendidas.
Otra desventaja es el aumento de consumo de carburante y, con ello, de emisiones. Los resultados muestran que el uso de las LCD supone un incremento de consumo de un 0,25%. Sin embargo, la DGT considera que es una "cantidad despreciable" si se compara con los valores entre 6,5% y 9,5% que resultan de cargar el vehículo con más de 400kg.
Esto además supone un mínimo coste para el usuario, del orden de los 22 céntimos de euro al mes, frente a los 5,62 € al mes que le costaría circular con el vehículo totalmente cargado. Respecto a las emisiones de CO2, el uso de las LCD aumentaría un 2,33%.
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